El Barrio de Santa Cruz, la antigua judería de Sevilla, está muy ligado a uno de los personajes literarios más famosos de la ciudad: don Juan Tenorio. Según la tradición, habría nacido en los alrededores de la Plaza de los Venerables, en pleno corazón de este barrio histórico.
Don Juan Tenorio es el seductor legendario cuya historia han contado y reinventado muchos autores a lo largo de los siglos. Su primera aparición literaria se remonta a 1620, en la obra El burlador de Sevilla, atribuida a Tirso de Molina. Desde entonces, don Juan se convirtió en una de las figuras más emblemáticas de la literatura española.
El personaje aparece como un mujeriego sin miedo a nada, famoso por seducir a mujeres y desafiar a sus familiares varones. Uno de los episodios más conocidos de la leyenda ocurre en un cementerio, donde don Juan se encuentra con la estatua de don Gonzalo, el difunto padre de doña Ana de Ulloa, una de sus conquistas. En un gesto de burla atrevida, don Juan invita a la estatua a cenar con él y, para su sorpresa, la figura de piedra acepta.
Más tarde, la estatua le devuelve la invitación y cita a don Juan a cenar en el cementerio. Cuando don Juan acepta y le tiende la mano, la estatua lo agarra con fuerza y lo arrastra al infierno, sellando su trágico destino. Este final dramático se ha convertido en una de las lecciones morales más poderosas de la tradición literaria española.
Hoy, quien visita Sevilla puede seguir conectando con esta leyenda en la Plaza de los Refinadores, donde una elegante escultura de don Juan Tenorio rinde homenaje al personaje y a su vínculo duradero con la ciudad. Es una parada habitual en las rutas literarias e históricas a pie por Sevilla.

